Un plan de gobierno para la Ciudad de Buenos Aires

3 Publicado por - 24/06/2013 - Documentos, General, Plan de Gobierno

La Ciudad de Buenos Aires es el distrito más densamente poblado de nuestro país con casi tres millones de habitantes y otros dos millones de usuarios diarios. Es el que tiene el mayor PBI per capita, es la cuidad con más hospitales públicos, es la sede la Universidad Nacional más grande del país, la cabecera del sistema ferroviario nacional y es la única ciudad argentina que tiene subterráneos. Todo conviviendo en doscientos kilómetros cuadrados. Además, tiene la responsabilidad de ser la puerta de acceso aéreo internacional y la capital de nuestro país.

Históricamente, sus ciudadanas y sus ciudadanos están acostumbrados a sostener altas expectativas sobre el desarrollo de la Ciudad. Expectativas en términos de infraestructura, servicios y calidad del espacio público. Pero, también, en términos de posibilidades efectivas de ejercer un amplio espectro de derechos y libertades individuales. Esta demanda es sostenida por los casi tres millones de habitantes de la Ciudad, por las de los más de doce millones de habitantes del conurbano bonaerense, y por muchos otros habitantes de nuestro país y de países vecinos que vienen a la Ciudad con todo tipo de finalidades. Y a quien formulan esta demanda es al Gobierno de la Ciudad. Quienes viven en la Ciudad y quienes diariamente la transitan esperan que sea el Gobierno de la Ciudad quien dé satisfacción a sus necesidades y garantice el ejercicio de sus derechos y libertades. Educación y salud públicas, seguridad, regulación del transporte, higiene urbana, respeto de las libertades individuales, son demandas que todos los habitantes y usuarios de la Ciudad esperan que sean satisfechas por el gobierno local. Esta exigente expectativa de habitantes y usuarios es el signo de los logros de la Ciudad de Buenos Aires.

Ahora bien, responder al campo de demandas de estos tiempos exige comprender que muchas de las demandas actuales son consecuencia del debilitamiento mundial de los Estados que, en nuestro país y en toda nuestra región, echaron por tierra los esfuerzos para consolidar políticas de bienestar. Así, las necesidades de las ciudadanas y los ciudadanos de hoy emergen ante una situación generalizada de desamparo e inestabilidad. La situación actual de quienes usan o viven en la Ciudad de Buenos Aires está marcada por la precariedad. Precariedad de su situación laboral; precariedad de su vivienda; precariedad de sus espacios y momentos de esparcimiento; precariedad de su situación patrimonial; precariedad, incluso, de su arraigo y lugar de residencia; precariedad de sus expectativas de progreso económico y social; precariedad, entonces, de su confianza en la comunidad.

Sin embargo, sigue siendo el Estado de la Ciudad el único agente que, por sentido y envergadura, puede afrontar las necesidades que su propio debilitamiento genera. En la administración eficaz de esta paradoja se juega la viabilidad del Estado y de lo público en general en nuestra Ciudad.

En la Ciudad, es posible desarrollar políticas para afrontar este debilitamiento generalizado del Estado y sus instituciones asociadas. en tanto y en cuanto, ésta ciudad es súperavitaria hace màs de diez años. Más aun, en estos años extraordinariamente favorables para las economías de la región. Esta fortaleza financiera permite desarrollar políticas ambiciosas sobre la extensión y la calidad de los servicios que presta el Estado de la Ciudad a los habitantes y a los usuarios de la Ciudad; y políticas de escala para la infraestructura del espacio público de la Ciudad. En ambos casos, la capacidad financiera del Gobierno de la Ciudad es suficiente para que el alcance de sus políticas no se acote al especio ceñido por la Av. General Paz sino, que contemple que el desarrollo de la Ciudad está esencialmente comprometido con el del conjunto del Área Metropolitana.

Un plan de gobierno para la Ciudad, en definitiva, debe tener por objetivo primario combatir los efectos de esta extendida precariedad ciudadana, dando amparo, servicios y estabilidad para sus habitantes y usuarios. Quienes viven en la Ciudad de Buenos Aires, en este sentido, necesitan certezas sobre la educación y la salud públicas, necesitan saber que no dormirán en la calle, necesitan saber que podrán disfrutar de espacios de recreación idóneos, que los transportes llegarán a horario para que puedan cumplir con sus obligaciones, que tendrán acceso al crédito, que sus libertades serán respetadas. El sentido de una política así, que brinda certezas para los habitantes de la Ciudad, no es otro que sostener el programa histórico del Radicalismo en toda la extensión de nuestro país: asegurar derechos; es decir, construir ciudadanía.

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