DOC – Irán: carrera al vacío

2 Publicado por - 27/02/2013 - Documentos, General

iranEl Memorándum de entendimiento con Irán que envió el Gobierno Nacional al Congreso, que de aprobarse se transformará en Tratado Internacional, no allana el camino de la justicia hacia la verdad en la causa AMIA. El texto genera interrogantes que no ayudan en el avance de la causa, y muy por el contrario corre el riesgo de paralizarla.

La posibilidad que los informes de la “Comisión de la Verdad” puedan ser tenidos en cuenta implica un entorpecimiento en la investigación judicial argentina. En las audiencias que se llevarán a cabo en Teherán por parte de autoridades judiciales argentinas e iraníes, no se hace referencia el marco normativo bajo el cual se desenvolverán. La cláusula octava tampoco aclara la ley que regirá para las personas imputadas. Por último, punto trascendental del texto, en la cláusula del proyecto referente a la solución de controversias sobre la implementación o interpretación del acuerdo, se dispone que sean resueltas por medio de consultas entre ambas partes. Esto constituye una falta gravísima. De no concordar con Irán sobre su implementación o interpretación, que es una posibilidad dada su inexctatitud y ambigüedad, el Tratado corre el riesgo de quedar en suspenso. Y con él, la causa AMIA. En un Tratado internacional, no hay lugar para confiar en la predisposición de las partes. Se rige por lo escrito. En caso de controversias se convoca a una tercera parte que pueda dirimirlas. Las buenas intenciones pueden tener lugar en la etapa previa de negociación. Después, poco importan.

Irán tampoco invita a confiar en el proyecto. Recientes declaraciones de funcionarios planteando la posibilidad de un autoatentado por parte de Israel y la negativa de prestarse a una futura indagatoria enturbian el panorama.

El proyecto cuenta con el rechazo del Radicalismo y del resto de la oposición, de importantes entidades de la comunidad judía, y de muchas de las organizaciones de familiares de las víctimas de los atentados.

Al Gobierno parece no importarle lo acontecido. Por el contrario propicia su tratamiento con la mayor celeridad posible. Pero para entender el camino hacia el Memorándum, vale repasar la posición del Gobierno en torno a la causa AMIA. En cada una de sus incursiones en la apertura de las asambleas ordinarias de la ONU, la presidente Cristina Fernández de Kirchner hizo referencia a la misma. Si en un principio reclamó la extradición de los ciudadanos y funcionarios iraníes procesados en la investigación judicial para que sean juzgados en nuestro país, luego ofreció la posibilidad de un juicio en un tercer país. En su última presentación en la ONU en septiembre del año pasado la Presidente, a expensas de un ofrecimiento por parte del Gobierno iraní, instruyó al canciller Timerman a mantener conversaciones con su par iraní, dando un nuevo giro. El resultado, el Memorándum. A fines de enero del corriente año, la Presidente en cadena nacional anunció su firma y su posterior envío al Congreso en sesiones extraordinarias para su tratamiento. Desde su aparición pública apenas ha transcurrido un mes. Un mes para una causa de tal magnitud, que lleva diecinueve años de vaivenes, con un proyecto que no aclara el panorama, y que genera rechazo entre importantes actores de nuestra sociedad.

El atentado contra AMIA, como así también la explosión de la embajada de Israel dos años antes, constituyen actos terroristas que conciernen a los argentinos, y por ello al propio Estado. Su esclarecimiento es una deuda pendiente y necesaria. Con este Tratado la Argentina se arriesga a perder crédito a su favor sumamente importante para lograr avances que la acerquen a la verdad. La causa no lo amerita.

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